jueves, 27 de enero de 2011

Cuentan los que saben, que una vez se reunieron en algún lugar de la tierra los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, propuso: "Vamos a jugar a las escondidas". La intriga levantó la ceja y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: "¿A las escondidas? ¿Cómo es ese juego?". "Es un juego -explicó la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando haya terminado, el primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para terminar el juego." El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse, ¿para qué? Si al final siempre la encuentran. La soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse. "Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que se dejó caer en la primera piedra en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, porque cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Qué tal un lago cristalino? Ideal para la belleza, ¿La rendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Una ráfaga de viento? Magnífico para la libertad. Así la generosidad terminó por ocultarse en un rayito de sol. El ego, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo del océano (en realidad detrás del Arco Iris). La pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido.... no recuerdo donde. Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado sitio, pues todo estaba ocupado, hasta que diviso un rosal y estremecido decidió esconderse entre las flores. "Un millón", gritó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después escucho a la fé discutiendo con Dios sobre Zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar desde el fondo de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y pudo gracias a ello pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoísmo no tubo que buscarlo ya que el solito salió disparando de su escondite que había sido un nido de avispas. De tanto ir y venir la locura sintió sed, y al alcanzar el lago descubrió la belleza. Con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún, en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. Al talento, entre las hierbas frescas, la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del Arco Iris y hasta al olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Solo el amor no aparecía por ningún lado. La locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, en la cima de las montañas. Cuando estaba ya por rendirse, divisó el rosal y comenzó a agitar las ramas. De pronto se escucho un doloroso grito. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabia que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.


Él me da un beso, su boca aterriza en la mia y me molesta de sobremanera que me guste tanto. Es imposible que una mujer pueda defenderse contra un momento así. El corazón se me para en seco, mis brazos quieren extenderse hacia él y mis pies quieren salir corriendo en dirección opuesta, todo a la vez.


VOY A GRITARLE AL MUNDO ENTERO QUE TE QUIERO, QUE SEPAN TODOS QUE LO MIO YA ES PASIÓN, QUE POR MIS VENAS CORRE SANGRE CON TU NOMBRE & QUE MI CUERPO SE ALIMENTA SI ESTÁS VOS. VOY A GRITAR QUE ERES EL VICIO QUE ME MATA, UNA COSTUMBRE LA QUE NO PUEDO CAMBIAR, UN SENTIMIENTO QUE ESTA LLENO DE LOCURA, UN GRAN AMOR AL QUE NADIE VA A CALLAR. GRITARÉ , GRITARÉ, QUE SE PUEDE MORIR POR UN AMOR; GRITARÉ , GRITARÉ, QUE ESTA TONTA TE QUIERE & HASTA DA LA VIDA POR VOS . VOY A GRITAR QUE ERES LA ESTRELLA QUE ME ALUMBRA, QUE ERES EL ÁNGEL QUE EN MIS SUEÑOS SIEMPRE ESTÁ, QUE ERES EL VIENTO QUE ME EMPUJA & ME MAREA , QUE ERES EL DUEÑO DE MI GRAN DEBILIDAD.


Cuando escucho canciones. Cuando hablo acelerada. Cuando busco la ropa entre el montón que se apila en un rincón. Cuando espero los colectivos que nunca llegan. Cuando releo tus mensajes y reconstruyo nuestras conversaciones en mi cabeza. Cuando me dan ganas de tirar todo por la ventana. Cuando río con ganas. Cuando leo apurada. Cuando abro la puerta y encuentro que la casa esta vacía. Cuando, cuando, cuando… Podría llenarme la boca de “cuandos” hablando de todos los momentos en los que me acuerdo de vos. Podría pasarme la vida nombrándote cada una de las cosas que me gustan de vos. Podría contar los minutos por reloj que no me alcanzarían las horas para recordarte todo lo que producís en mí. Pero aunque te repita todo esto a cada hora del día, en cualquier día de tu vida, nunca vas a entender lo mucho que te amo, te amé y te voy a amar. Quizás es porque el amor que yo tengo para con vos no es como cualquier amor. Es un amor distinto, especial y hasta porque no extraño, diría. Quizás es amor de verdad, por que te di todo, me dejé llevar y te deje ser vos. Y no me importó que vos me amaras. No me importó que lo que sintiera no tuviera importancia. Y sabes por qué, porque te vi feliz, pleno, completo. Y entendí que en tu felicidad, en tus días, en tu vida no había lugar para mí.


“Mamá de chiquita, me enseñó a ser honesta, a preocuparme y cuidar de los demás, a tomar responsabilidades. Me enseñó a no llevarme el mundo por delante, a hacerme respetar pero sin faltar el respeto a los demás. Aprendí de ella a cocinar, a lavar y a planchar; a encargarme de la casa y mis responsabilidades como mujer y practiqué solita, con mis muñecas a ser madre e hija, o con mis hermanos y armar mi mundo de juguete. Pero llegó un día en que esa casita de juguete, ya no fue de fantasía…”

Cuando te artes de amores baratos, de un rato, me llamas.


Y quizás algo de sufrimiento, de llanto y de dolor al final te haga bien. Quizás insistir una y otra vez hasta romperte el alma te haga sentir mejor. En una de esas, quien te dice, entendés que tu felicidad está en otro lugar. Si llegaste hasta acá quiere decir que en algun momento cambiaste de rumbo, buscaste nuevos aires, porque en definitiva de eso se trata la vida. De buscar el mejor camino a nuestro bienestar; pero no hay un solo, un camino, una sola ruta para recorrer. Y mucho menos, el camino correcto marcado. Porque, si tuvieramos todo tan fácil, si todo lo que queremos estuviera al alcance de nuestras manos, si encontraramos el amor a la vuelta de la esquina ¿qué tendría de divertido? Valdría la pena vivir? Por eso te digo, a veces, chocarte una y otra vez con la misma pared, sufrir, llorar y patalear tiene sus frutos. Terminás cayendo en la cuenta de que no todo era como creías, o como querías que fuera. Te das media vuelta, buscás otro rumbo, caminás y allá está.

lunes, 24 de enero de 2011

Con chamuyos elegantes, me pintó el mundo al reves !


P E T E R L A N Z A N I

Él me da un beso, su boca aterriza en la mia y me molesta de sobremanera que me guste tanto. Es imposible que una mujer pueda defenderse contra un momento así. El corazón se me para en seco, mis brazos quieren extenderse hacia él y mis pies quieren salir corriendo en dirección opuesta, todo a la vez.