jueves, 27 de enero de 2011


“Mamá de chiquita, me enseñó a ser honesta, a preocuparme y cuidar de los demás, a tomar responsabilidades. Me enseñó a no llevarme el mundo por delante, a hacerme respetar pero sin faltar el respeto a los demás. Aprendí de ella a cocinar, a lavar y a planchar; a encargarme de la casa y mis responsabilidades como mujer y practiqué solita, con mis muñecas a ser madre e hija, o con mis hermanos y armar mi mundo de juguete. Pero llegó un día en que esa casita de juguete, ya no fue de fantasía…”

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