Las luces y el humos, las hojas y el viento se rinden a tu querer. Y todos en la calle me dicen: olvídalo, no tenes chance y para peor tienen razón. Pero no puedo, por eso vuelo subida a la imaginación. Mis amigos dicen: no te enamores y fuma menos, porque me cuelgo hablando de vos cada ves que podemos. Mi psicóloga apunta que valla despacio, que trace objetivos. Desde luego que no te hago caso, por eso te escribo quinientos versos. Podría pasarme la vida entera casita cuidándote
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